Armas de fuego, bodegas, factureras y empresas fantasma: así opera la red de huachicol que involucra a Raúl Rocha
- redlibrenoticias4
- 4 dic 2025
- 2 Min. de lectura
La red de tráfico de combustible que hoy salpica y tiene en la mira de las autoridades al dueño de parte de la franquicia Miss Universo, Raúl Rocha Cantú, ha revelado, gracias a la información de inteligencia obtenida por la Fiscalía General de la República (FGR), cómo opera a detalle el tráfico de combustible desde que llega procedente de otros países, cómo se almacena y cómo se vende a empresas legalmente constituidas para generar millones de pesos en ganancias. De acuerdo con el expediente que conforma la orden de aprehensión contra Rocha, y otras 11 personas, a finales de 2024 se detectó una red criminal que operaba desde la Ciudad de México, involucrada en el tráfico de drogas, de armas y de combustibles.

Raúl Rocha es identificado como miembro de la red criminal desde el 15 de diciembre de 2024, derivado de interceptaciones de comunicaciones en las que participó o en las que se le menciona. Al frente del negocio está Jacobo Reyes León, encargado de coordinar la trama criminal y también identificado como un servidor público.
Fue director de Seguridad Ciudadana y comisario de Seguridad Pública del municipio de Acolman, Estado de México, y candidato a presidente municipal en San Martín de las Pirámides. Reyes también es socio de la firma de seguridad privada Valvón Servicios Integrales, señalada por lavar dinero para el Cártel Jalisco Nueva Generación y La Unión Tepito. Las ganancias las obtenía directamente a través de Daniel Roldán Morales, alias El Inge, quien cuenta con gasolineras que utilizaban el combustible adquirido principalmente en Guatemala, pero también en los Estados Unidos. La forma de operar consta en que los miembros contaban con centros de operación y almacenamiento de combustible en Querétaro, Ciudad de México y Estado de México, donde resguardaban y despachaban el combustible, que podía ser gasolina, diésel, MTBE o NAFTA. Los centros de almacenamiento se llamaban La Espuela, bajo la razón social Ferropolymers, en Querétaro, una estación ferroviaria a donde llegan carrotanques, y El Patio, también conocido como Quinta La Chingada, donde además se realizaban mezclas de combustible. Según un denunciante, en La Espuela también se almacenaban armas de fuego, a las cuales se les retiraban números de serie y de identificación, antes de distribuirlas en la Ciudad de México y otros lugares.






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